El problema del sector
La raza no garantiza
la calidad de la pieza
El sector cárnico lleva décadas vendiendo "Angus", "Wagyu", "Rubia Gallega"... pero la raza es solo el punto de partida. Lo que llega al plato depende de la alimentación, la conformación, la edad de sacrificio, el proceso de maduración y docenas de variables que no se controlan comprando por raza.
Discarpe decidió construir su propio sistema. En lugar de etiquetar por raza, clasificamos por resultado: infiltración, conformación, color y potencial de maduración. Si una pieza de Angus no cumple el estándar Gold, no se vende como Gold. Sin excepciones.
El resultado: el hostelero puede construir una carta constante porque sabe exactamente qué va a recibir en cada entrega.